Vai al contenuto

El Movimiento Migratorio hacia Venezuela


20130804-133837.jpg

Un año después de la creación de Colombia, en 1820, Francisco Antonio Zea declara abiertos los puertos para los hombres de todas las naciones. En 1823 el Congreso de la República de Colombia promulga la primera Ley de Inmigración, donde se establece la necesidad de poblar el territorio. Entre las fechas de 1823 y 1833 el Estado había concedido cerca de 80 cartas de naturaleza a extranjeros residenciados en el territorio.

La primera Ley de Inmigración de la República de Venezuela se promulgó el 13 de junio de 1831. Según los datos de Manuel Landaeta Rosales, quien nació e murió en Caracas/ 1847 – 1920, referidos en el Diccionario de Historia de Venezuela, entre 1832 y 1857 entraron 12.610 inmigrantes, la mayoría de los cuales eran canarios y alemanes, aunque hay una presencia corsa, francesa, portuguesa, puertorriqueña e italiana, este flujo se interrumpió durante la Guerra Federal.

Ya el 17 de marzo de 1856, el Presidente de la República de Venezuela, José Tadeo Monagas, había nombrado Cónsul de Venezuela en Nápoles al Señor Felipe Heischer, por considerar conveniente promover relaciones de comercio entre la República de Venezuela y los dominios de S. M. el Rey de las dos Sicilias por medio de establecimientos Consulares; y no dudando de la buena disposición de S. M. para cultivar con Venezuela la amistad y buena correspondencia que exigen los intereses de ambos paises, como lo señalan las respectivas Letras Patentes.

Otra etapa de fuerte presencia de una política de apertura fue la referida al Proyecto de modernización que Antonio Guzmán Blanco. Las cifras de Landaeta Rosales así lo muestran: entre 1874 y 1888 entran en nuestro país 26 mil inmigrantes, de los cuales veinte millares eran peninsulares y canarios. Entraron además 2.764 italianos, 1.806 corsos (todas las cifras de Landaeta Rosales son aproximadas).

Según datos del Censo Nacional de Población de 1891 en Venezuela había 38 mil extranjeros, repartidos de la siguiente manera: 13 mil españoles, 11 mil colombianos, seis mil ingleses, 3.600 holandeses, tres mil italianos y 2.400 franceses.

En 1903, durante el gobierno de Cipriano Castro se firma la primera Ley de Extranjeros. Tanto esta legislación, como todas las posteriores tenían como objetivo fundamental, entre otras metas estimular la inmigración y el comercio exterior. A la muerte de Juan Vicente Gómez, el 17 de diciembre de 1935, se inicia una serie de importantes debates sobre la reconstrucción de Venezuela, ahora petrolera y en camino de urbanización. Uno de los puntos complementarios del Programa de Febrero, de Eleazar López Contreras, era el estímulo a la inmigración europea, como un camino para la modernización del país.

Igualmente, el General López Contreras promulga en 1936 la Ley de Inmigración y Colonización, y un año después establece el Instituto Técnico de Inmigración y Colonización, y se promulgó una nueva Ley de Extranjeros. Durante el conflicto bélico mundial la inmigración se paralizó. En 1944 el Presidente Isaías Medina Angarita quiso activar los mecanismos que que incentivaran el intercambio comercial debido a las necesidades mutuas de los dos continentes y una fuerte migración proveniente de una Europa que venía saliendo de la guerra. Entre enero y octubre del año 45 entran más de siete mil personas al país. Uno de los puertos que mayor actividad tuvo entonces fue el puerto de Nápoles.

Entre 1945 y 1958 en Venezuela hubo una política de puertas abiertas frente a la inmigración. En 1947 entraron veinte mil personas en territorio venezolano. Entre los años 1948-1958 Venezuela vivió un impresionante flujo migratorio, predominando los italianos, pero engrosándose las colonias portuguesa y española, entre otras. Los italianos durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez fueron constructores por excelencia, los pioneros en muchas áreas de la industria de la construcción y de un gran conjunto de importantes obras arquitectónicas.

Entre 1948 y 1961 habían entrado a Venezuela cerca de ochocientos mil inmigrantes. El 78% de esta cifra estaban compuestos por italianos, españoles, portugueses y colombianos. En 1958 se terminó la política de puertas abiertas. La crisis económica de este año motivó una política más restrictiva al respecto. Hasta 1973 el promedio se estancó en 13 mil extranjeros al años. Pero, a partir de 1973-4, gracias al boom petrolero, y los problemas de diversa índole que enfrentaban otras áreas geográficas el saldo migratorio aumentó.
En el Gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada el 15 de diciembre de 1999, se llega al reconocimiento de la doble nacionalidad y al voto en las municipales y regionales para los extranjeros con más de una década en nuestro país.

Se puede decir que la presencia italiana en Venezuela remonta al Descubrimiento de América.
El Almirante Cristóbal Colón nos descubrió, y el navegante Américo Vespucio nos dió el nombre de Venezuela (pequeña Venecia). Los inmigrantes, en su diversidad, han contribuído a darle forma y sentido a nuestro país, a nuestra cotidianidad y a nuestras vidas. En el fondo, por nuestras venas, la de todos, corre sangre diversa y mezclada, y esa mezcla de razas, culturas, y religiones, se encuentra a la base de nuestra particular manera de vivir. Gran influencia ha tenido en este sentido la colonia italiana, y muy particularmente la procedente del Sur de Italia, que se ha entrelazado con la Historia de esta joven nación, dejando hijos y obras, ejemplo de constancia y laboriosidad, y ha sabido crear una permanente y activa relación con Venezuela, más allá de lo político, económico y comercial, por cuanto la misma en muchos casos se fundamenta en lazos de sangre, lo cual ha coadyubado a la configuración de una población siempre joven, siempre alegre, siempre optimista, siempre bella y siempre orgullosa de sus orígenes.

Durante el pasado siglo tuvo lugar la más importante emigración italiana hacia Venezuela. Hoy casi un millón de habitantes son de origen italiano, y además otros doscientos mil viven allí con pasaporte europeo. Hoy como ayer, la colonia italiana tiene un importante rol en la economía italiana, especialmente en los sectores productivos de la pequeña y mediana empresa, donde su presencia es determinante, como por ejemplo la industria del cuero, calzado, diseño, fabricación de muebles, joyas, cerámicas, construcción en general, pesca, pasta, arroz, hotelería y gastronomía.

Sea este breve recuento un sentido y humilde homenaje del Consulado General hacia quienes a lo largo de la Historia de las Relaciones Consulares entre Venezuela y el Sur de Italia desde aquél 17 de marzo de 1856, cuando el Presidente de la República de Venezuela, José Tadeo Monagas, nombró al primer Cónsul de Venezuela en Nápoles, Señor Felipe Heischer, es decir Cónsules, Vicecónsules y Encargados del Consulado a.i. que a continuación se mencionan, por haber contribuido con su labor a la cristalización de muchas metas, proyectos y sueños de aquellos que escogieron como destino a Venezuela, y de quienes con la actitud hospitalaria, diligente, abierta y dicharachera que caracteriza al venezolano, ayudaron a que la permanencia de los mismos fuese lo más grata y perdurable posible y quedara en esa tierra de sol y gracia la mejor de la herencias del emigrante italiano : la descendencia.

About these ads
non ci sono commenti

Rispondi

Inserisci i tuoi dati qui sotto o clicca su un'icona per effettuare l'accesso:

Logo WordPress.com

Stai commentando usando il tuo account WordPress.com. Chiudi sessione / Modifica )

Foto Twitter

Stai commentando usando il tuo account Twitter. Chiudi sessione / Modifica )

Foto di Facebook

Stai commentando usando il tuo account Facebook. Chiudi sessione / Modifica )

Google+ photo

Stai commentando usando il tuo account Google+. Chiudi sessione / Modifica )

Connessione a %s...

Iscriviti

Ricevi al tuo indirizzo email tutti i nuovi post del sito.

Unisciti agli altri 1.014 follower

%d blogger cliccano Mi Piace per questo: